La formación cívica para los ciudadanos es parte importante, para lograr un ambiente saludable, un entorno tranquilo y un respeto con el prójimo; pero esto se logra con una buena conciencia, pero que en algunos casos la mente de la personas se encasilla en colaborar sin tener conocimientos previos.
Hay hechos que pasamos por alto, pero que causan un daño a el entorno, ya sea ambiental, o social, pero que de una u otra forma la responsabilidad esta en la poca educación que se da sobre el civismo. Para la primera parte se evidencia la practica mas común de los hombres de cuidad, la cual es el masticar chicle, pero se preguntaran ¿qué de malo hay en eso? Lo malo no es si comemos o no, la pregunta, mas bien seria ¿Qué hago yo apenas acabo de consumir este producto?; muchos dirán –jum, pues lo tiro a la calle, o donde caiga-, sin pensar antes los efectos perversos que causan estas acciones.
Por eso si va a comer chicle, tenga en cuenta que a la hora de botarlo, se debe envolver en un papel, y tener en cuenta dura 5 años en degradarse Un trozo de chicle mascado se convierte en ese tiempo, por acción del oxigeno, en un material súper duro que luego empieza a resquebrajarse hasta desaparecer. El chicle es una mezcla de gomas de resinas naturales, sintética, azúcar, aromatizante y colorante. Degradado, casi no deja rastro.
Por: Juan Felipe Angulo. Margarita Ramírez. Jaime Sanchez. Yvette Quiroga
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